Política de cookies Política de Cookies.
+34 693763343

El Pueblo

  • 12778776_10207852746350176_6500643492370726720_o
  • 10453313_844119448959831_8139381701819200039_n
  • 11026345_844110492294060_7636222158006326210_n
  • 11041558_844118578959918_3356547818255179524_n
  • 11096670_10205643317515836_7711404703145948039_n
  • 209123_195993913772391_6071036_o
  • 11043161_844108052294304_1407396709435242919_n
  • 11834759_10206516293979702_8507261366496844981_o
  • 7. El Pueblo
  • 8. El Pueblo
  • 969864_10202845201764691_1389037663_n
  • 11045311_844115572293552_3598309789917771354_n

El Pueblo

Berrocal es un pequeño pueblo enclavado en lo alto de una montaña, engarzado en el verde de los bosques de encinas y alcornoques que lo rodean y que ha conservado de una forma primorosa sus antiguas tradiciones y las formas de vida rural hoy prácticamente desaparecidas de un mundo urbanizado. Sus cerca de 400 habitantes se aferran a la tierra de la que sacan una parte importante de sus recursos económicos como el corcho, la miel, la ganadería extensiva del cerdo ibérico o la caza…

Sus orígenes son remotos, ligados siempre a la explotación de los minerales iniciada hace 5.000 años como demuestran la multitud de restos megalíticos del pueblo y la comarca y al ser un lugar de paso de las rutas comerciales del mineral hacia Sevilla ya desde época Tartésica e incrementada durante la dominación romana, no obstante no aparece en su configuración urbana actual hasta las repoblaciones de la edad media tras la reconquista, siendo el último resto de la ciudad primero tartésica y después romana Tucci, de la que dependió hasta que esta ciudad se despobló y desapareció de la historia excepto la pequeña población de Berrocal que sobrevivió con grandes esfuerzos a costa de perder gran parte de su término absorbido por poblaciones vecinas.

Merece la pena pasear por sus calles empedradas o acudir a sus miradores o disfrutar de los paisajes que se divisan desde el paraje conocido como los Riscos Altos desde la que se puede disfrutar de una impresionante vista del Río Tinto que discurre encajonado entre montañas. Otras vistas impresionantes son las del propio pueblo visto desde el cabezo de La Picota, justo al otro lado del río y desde el que se puede ver casi toda la comarca.

Geográficamente está situado a caballo entre dos comarcas naturales El Condado y la Cuenca Minera pero ha estado históricamente aislada de ambas, siendo esta una de las claves de su singularidad, aislada aunque no del todo, ya que el inicio del funcionamiento del ferrocarril minero en el siglo XIX, significó en parte una mayor influencia exterior pero que en poco cambió las formas tradicionales de vida del pueblo.

Mención especial merecen las fiestas populares que son uno de los principales atractivos de un pueblo que ha sabido conservar como pocos sus tradiciones, entre ellas destacan sobremanera las fiestas de Las Cruces de Mayo, durante las cuales el pueblo se divide en dos mitades, cada un seguidora de una Hermandad –la de la Cruz de Arriba y la de la Cruz de Abajo-, se trata de una fiesta que hunde sus raíces en el tiempo y en las tradiciones ligadas a la tierra y a la naturaleza, mezclando elementos paganos y religiosos y que es diferente a otras fiestas del mismo nombre que se celebran en otros puntos de Andalucía. Hay, durante el resto del año otras fiestas de gran raigambre como Los Sachos, los carnavales, San Juan además de diferentes eventos como las jornadas micológicas, la ruta de BTT de Berrocal y otros, además de las monterías y la matanza del cerdo en invierno, certámenes musicales…

El término de Berrocal está incluido íntegramente dentro de la zona declarada por la Junta de Andalucía, como Paisaje protegido del Río Tinto por sus cualidades paisajísticas y al discurrir el río en una de sus zonas más bonitas y agrestes por el término municipal de Berrocal. Prácticamente todo lo que se observa desde el pueblo es naturaleza, principalmente formado por el bosque mediterráneo de encinas alcornoque y quejigos además de una abundante vegetación arbústiva , formada por madroño, jara, romero o brezo que soporta una variada fauna.

Cerrar